¿Qué son las viviendas colaborativas o cohousing y cómo funcionan?

En un mundo cada vez más individualista, las viviendas colaborativas o proyectos de cohousing se presentan como la alternativa orgánica a la soledad y el aislamiento. Relativamente comunes en el norte de Europa y en Norteamérica, España cuenta también con este tipo de proyectos en Cataluña, Madrid, Cantabria y Castilla León

¿Qué son las viviendas colaborativas?

La mayor parte de los habitantes de una gran ciudad apenas conoce a sus vecinos.y las personas mayores pueden pasar días enteros sin hablar con nadie. Las dinámicas vecinales de los barrios han ido desapareciendo debido a las necesidades laborales y la soledad. Internet funciona estupendamente para mantener la comunicación a larga distancia, pero deteriora las relaciones más cercanas.

En este contexto, el cohousing se presenta como un modo radicalmente diferente de entender la vida. Las viviendas colaborativas comprenden viviendas independientes que disfrutan de servicios comunes. Las primeras se crearon en los años 80, en Holanda y Dinamarca. Aquellos primeros jóvenes crearon comunidades, herederas del movimiento hippie, pero no exentas de cierto individualismo. El cohousing se convirtió, pues, en un punto medio entre la vivienda tradicional y la comuna flower power de los años 60.

Hoy en día, quienes fueran jóvenes en la década de los 80 han ido sumando años y el movimiento cohousing evoluciona hacia la sustitución de las residencias de la tercera edad.

Cada vez más ancianos acarician la idea de pasar su vejez en viviendas colaborativas, donde la independencia es real, pero también lo es el sentimiento de comunidad.

Ventajas e inconvenientes del cohousing

Si tenemos en cuenta que las viviendas colaborativas y los proyectos en los que se insertan están gestionadas por grupos de personas que las diseñan y construyen según sus propias especificaciones, las ventajas están claras.

En primer lugar, se trata de soluciones asequibles, hechas a la medida de quienes van a disfrutarlas y, lo más importante, sostenibles.

En este sentido, existe un modelo de cohousing, denominado ecohousing, que trata de volver al medio rural y vivir en la naturaleza eliminando al máximo los efectos de la acción humana.

Poder decidir dónde vivirás y en qué compañía es otra de las ventajas que mencionan los habitantes de este tipo de comunidades. Así como la ausencia de soledad, uno de los grandes males de las ciudades en este siglo.

La gestión de estas viviendas se desarrolla de manera democrática por un grupo de personas consciente de su compromiso y responsable de sus actos. El hecho de que haya zonas y servicios comunes, además, supone un ahorro económico notable.

En cuanto a los inconvenientes, a nivel de infraestructura el más importante es encontrar el lugar ideal para instalar el proyecto. Por otra parte, el factor humano es ciertamente impredecible. Las personas que se embarcan en este tipo de proyectos deben ser perseverantes flexibles y tolerantes. A largo plazo, las comunidades que se crean alrededor de una vivienda colaborativa suelen ser duraderas, pacíficas y funcionar en armonía. Sin embargo, los conflictos pueden aparecer. Como siempre que se forma un grupo compuesto por personas.

¿Qué te parece? ¿Te embarcarías en un proyecto así o prefieres no conocer a tus vecinos?

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