Torrijas de Leche Tradicionales | Receta Casera de Semana Santa

Torrijas de Leche Tradicionales | Receta Casera de Semana Santa

¿Cómo hacer las Torrijas de leche tradicionales en una receta casera de Semana Santa?

Llegada la Semana Santa, llegada de los dulces y postres típicos de esta esta época. Los Buñuelos, Pestiños, Leche Frita, Monas de Pascua, etc… 

Pero entre todos ellos hay uno que destaca por encima del resto y es, como no puede ser de otra manera, la Torrija.

La Torrija | Receta Tradicional

¡Ay, la torrija! Este humilde dulce que, en los últimos años, ha desatado la fiebre y la locura colectivas de «cocinillas» (en los que me incluyo) y profesionales por igual.

La receta clásica ha sido versionada hasta la saciedad, con mayor o menor acierto y creaciones ricas y otras no tan ricas, incluso en versión «Light».

Pero a mi, que con ciertas recetas soy un «clasicón», me gustan las torrijas de leche tradicionales más que ninguna otra versión.

Eso sí, no me gusta cualquier torrija de leche tradicional. Mi torrija de leche ideal tiene que ser melosa, esponjosa, jugosa y cremosa en su interior y deshacerse en la boca.

¿Cómo conseguir la torrija perfecta? Será fácil si sigues estos trucos y también los consejos de los pasteleros profesionales y sobre todo de nuestras abuelas. Ellas sí que son profesionales no reconocidas.

torrija

Cómo hacer las torrijas de leche tradicionales

Los ingredientes necesarios para hacer las torrijas de leche tradicionales son pan, leche, azúcar, limón, canela en rama, canela molida, huevos y aceite.

Ingredientes básicos y humildes, siempre me ha llamado la atención que, bien utilizados, puedan dar como resultado un dulce tan exquisito como las torrijas de leche tradicionales.

Aunque se puede usar cualquier tipo de pan, existen panes especiales para torrijas que dan muy buen resultado.

Es importante que sea pan viejo, es decir, que tenga uno o dos días y esté ligeramente seco. De esta manera absorbe mejor la leche aromatizada en la que lo sumergiremos y dará como resultado torrijas jugosas y cremosas que, como ya hemos mencionado, se derritan en la boca.

De una barra de pan sacamos aproximadamente unas 12 rebanadas de unos dos centímetros de grosor (no más). Por supuesto que podemos cortar el pan más fino, pero cuanto más grueso, más cremosa queda la torrija.

Este pan se coloca en una fuente o recipiente plano y con cierta profundidad, los suficiente grande como para dar cabida a todas las rebanadas sin que sobre mucho espacio ni queden apelmazadas (porque necesitan un poco de espacio para crecer).

Proporciones y Consejos

Regamos el pan con leche aromatizada tibia. Para un litro de leche usamos 100 gramos de azúcar, una rama de canela y la piel de un limón (sin restos blancos que amargan un poco), pero esto va a gustos.

Calentamos todos los ingredientes y, justo antes de hervir, retiramos del fuego y dejamos atemperar.

El tiempo de enfriado ayuda a que la leche absorba los aromas de la canela y la piel de el limón, dándole un punto de sabor más delicioso.

El pan ha de absorber la leche en su totalidad, así que en este punto nos olvidamos de las torrijas y dejamos que reposen en tiempo necesario.

Si las rebanadas son finas, tardarán menos en estar listas que si son gruesas. Un consejo es comenzar el proceso el día anterior y dejarlas reposar toda la noche.

Al día siguiente están en su punto y listas para pasar por huevo batido y terminarlas.

La manipulación hay que hacerla con sumo cuidado para que no se rompan, pasar cada una de la rebanadas de pan empapado en leche aromatizada por huevo batido por todos sus lados y, de ahí, a la sartén.

Abundante aceite, a fuego vivo, y mejor si es aceite vegetal que de oliva para que no mate el sabor de la torrija. Aunque para gustos, ya sabéis lo que se dice. 

Una vez doradas por sus dos caras, sólo queda escurrir bien sobre papel absorbente de cocina y listo.

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Dos acabados tradicionales para las torrijas de leche

Todavía no hemos terminado, falta el acabado. Existen dos maneras tradicionales de acabar las torrijas de leche tradicionales (valga la redundancia).

Yo soy más de la primera opción, aunque la segunda he de reconocer que también es exquisita.

La primera manera de acabado es el de azúcar y canela molida. Mezclamos 100 gramos de azúcar blanca común con 10 gramos de canela molida. 

Podemos rebozar las torrijas en caliente en la mezcla o espolvorearla por encima. La primera opción quedan más dulces, porque están cubiertas por azúcar y canela por todos lados, y la segunda opción, pues un poquito menos.

Para la segunda manera de acabado, el de aguamiel (o almíbar de miel), calentamos 100 gramos de agua y 100 gramos de miel en un cacito, a fuego suave, durante cinco minutos.

Bañamos las torrijas en caliente con el aguamiel, cubriéndolas bien por todas partes. Incluso, podemos hacer mayor cantidad de aguamiel y sumergir en él las torrijas.

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